El producto
El reloj
Un objeto sencillo, de líneas exactas, hecho para durar tanto como el sol que lo gobierna.
Diseño
Diseñado y fabricado por nosotros
Cada reloj nace de nuestro propio trazado. Lo dibujamos pieza a pieza con software paramétrico, ajustando la geometría a la latitud del lugar donde va a vivir, y el resultado se entrega a corte láser sobre plancha de acero inoxidable de seis milímetros de grosor.
El acero inoxidable resiste sin perder su aspecto el sol, la lluvia, la nieve y los años. Es el mismo material con el que se hacen los cubiertos y los enseres de cocina, y por las mismas razones: dureza, estabilidad y un acabado limpio que no necesita mantenimiento.
Construcción
Dos piezas, una sola línea
El reloj se compone de dos planchas perpendiculares: la base y el gnomon. La base es un círculo recortado en plancha, con una hendidura rectangular alargada en su interior que sirve de encaje. El gnomon se introduce en esa ranura, queda perpendicular a la cara superior y se suelda por debajo.
De esta manera la soldadura queda escondida bajo el plato y, vista desde arriba, la superficie permanece limpia, sin un solo cordón visible: el gnomon parece brotar del acero como si llevara ahí desde siempre.
La pieza vertical está cortada con la inclinación correspondiente a la latitud de instalación, de modo que su arista superior queda paralela al eje de rotación de la Tierra. Es la sombra de esa arista la que recorre las horas a lo largo del día.
Grabado
Las horas, escritas a láser
Sobre la cara superior de la base, el mismo láser que ha cortado el círculo graba las marcas del cuadrante: las horas enteras, las medias, líneas finas cada diez minutos y, entre ellas, dos puntitos que señalan los cinco.
Cinco minutos es el margen real de precisión del reloj. Más fino que eso entra ya en el terreno donde una nube fina, el grosor de la sombra o el pulso del observador pesan más que la geometría.
Junto a las horas se pueden grabar también el nombre del lugar, el año, una inscripción breve o cualquier marca que vincule el reloj a su sitio. La superficie de la plancha lo admite todo.
Instalación
Cómo colocarlo
El reloj se asienta sobre cualquier superficie completamente plana: un pilar de piedra, un pedestal de obra, una mesa de jardín. Conviene fijarlo con un par de puntos de silicona en la cara inferior para que el viento, un roce o un golpe no lo desplacen de su sitio.
Orientarlo es sencillo. Basta con calcular la hora exacta a la que el sol cruza el meridiano de tu jardín hoy —el mediodía solar verdadero— y girar el reloj sobre su asiento hasta que el gnomon marque exactamente las doce en ese instante. Esa es su posición definitiva: a partir de ahí el resto de las horas del día caerán solas en su sitio.
Puedes consultar el mediodía solar de tu ubicación, en tiempo real, en la hora solar.